jueves, 26 de noviembre de 2020

 EL BAÚL DE LOS LIBROS OLVIDADOS

La oferta de libros de segunda mano nos permite hacer un retroceso en la memoria, en un proceso similar a los mercadillos de muebles usados: nos devuelven la imagen de las modas de hace treinta o cuarenta años. Poco podemos decir de los clásicos; siempre estarán allí Cervantes, Benito Pérez Galdós, Dostoievsky, Shakespeare, Dickens... Nos sorprende a menudo que algunos de autores extranjeros estaban tan asumidos como propios que sus nombres se españolizaron: Julio Verne, Emilio Salgari, León Tolstoy, Alejandro Dumas. Es como reconocer que son de los nuestros.

Claro que los clásicos no siempre fueron demasiado accesibles. El libro clásico de bolsillo apareció más tarde de lo que pensamos, allá por los años 60. Ahora reencontramos en las librerías de segunda mano colecciones tan entrañables como RTV, cuyos ejemplares, descoloridos y semidesencuadernados nos devuelven la memoria de nuestros primeros pasos como lectores. Allí descubrí a Cortázar, Orwell, Borges, Ana Mª Matute o Vargas Llosa, que estaban poco y mal editados aún en España.

Pero junto a ellos aparecerán autores que llenaron las estanterías de nueStros padres y abuelos. El tiempo hace que reencontremos nombres que lograron grandes éxitos de ventas durante la transición, ahora felizmente olvidados. Es increíble la cantidad de títulos que llegó a escribir el nostálgico franquista Vizcaíno Casas, o el moralista jesuita Martín Vigil. Y encontraremos aunténticas pilas de obras de Morris West -que se puso de moda a raíz de la película "Las sandalias del pescador"- Frank Yerbi -primer escritor afroamericano autor de "best-seller"- y el incombustible Frank Slaughter, cuyas novelas trataban de conflictos médicos o bíblicos.

Nada como bucear en las estanterías de los libros viejos. Mejor no presuponer quiénes ocuparan esas estanterías dentro de cuarenta años, piense cada cual en sus candidatos a autores felizmente olvidados en el futuro. Quizá el libro electrónico haya arrinconado para entonces el papel y sean precisamente solo los libros viejos los que ocupen estanterías. Hasta entonces, os invitamos a usar la máquina del tiempo, mirar los tomos, hojearlos y ojearlos. Aunque envejezca el papel, lo que nunca será vieja es la literatura.



lunes, 16 de noviembre de 2020

 

BIENVENIDOS

LOS LIBROS DE LA ESFINGE OS ESPERAN

 

Si hay un rincón mágico en Segovia es el conocido como Plaza de las Sirenas. En realidad, son dos plazas –Medina del Campo y San Martín- unidas por una escalera que desemboca en la Calle Real.

En ese punto se condensa toda la historia del arte: en el subsuelo, el centro de la ciudad romana; en la superficie, una enorme iglesia que mezcla la planta mozárabe con los arcos románicos y una espectacular torre de ladrillo mudéjar; en la parte alta, el torreón defensivo de alguna antigua fortaleza; alrededor, cuatro antiguos palacios góticos y platerescos. En la parte más alta, un museo de arte vanguardista. Y presidiendo el lugar, una escultura de Juan Bravo, el héroe romántico segoviano por excelencia.

Por todas partes, la fantasía de los escultores llenó de animales híbridos la plaza: en los capiteles altos, las arpías o sirenas -cuerpo de ave rapaz y cara de mujer-; en la puerta del hotel, dos tritones -hombres de cintura para arriba, peces de cintura para abajo-; y en la parte baja de la escalinata dos centinelas mudas, las míticas esfinges -mitad mujer, mitad león-. Sobre ellas hemos galopado todos los niños segovianos.

Un poco más arriba se encuentra la antigua cárcel, donde dicen que estuvo preso Lope de Vega. Ahora es una biblioteca, algo así como una cárcel amable para los libros: allí están colocados, cada uno en su pequeña celda. Reciben visitas y hasta pueden abandonar temporalmente su habitáculo. Pero es allí donde están censados y donde deben resguardarse.

Junto a una de las esfinges vivió en el Siglo de oro un insigne médico que tuvo a bien convertirse en escritor. Don Jerónimo Alcalá Yáñez, autor de una novela picaresca donde Segovia aparece retratada de forma completa por primera vez en la literatura clásica. En el bajo de la casa de don Jerónimo ha nacido una librería. Como si recogiera ese espíritu híbrido de la Plaza de la Sirenas entre lo nuevo y lo viejo, ofrece libros de tema segoviano recién editados y libros de segunda mano.

Ningún sitio tan hermoso podía esperar una librería. Ningún negocio tan noble podía esperar una plaza. Que la magia y la fantasía nos acompañen entre sus paredes. Y esperamos que este blog sirva para guiarnos entre sus estanterías, las reales y las imaginadas.